Hay una demora

hechos–OK

Vivimos en lo instántaneo. Quiero comida, hay delivery. Quiero información, hay google. Quiero entretenimiento, hay Netflix.

Vivimos en esa medida del tiempo que reclama que todo ocurra ¡ya! En el preciso momento en que lo pensamos.

Vivimos sin paciencia.

Pero las metas extraordinarias demoran. Son una sumatoria de hechos que te conducen al resultado. Se logran cuando se logran, ni antes ni después.

Cuando el problema es la solución

MULTIPLES OK

El sistema operativo de mi computadora me enseño una lección valiosa: hay múltiples formas de lograr un resultado. Borrar, copiar, editar, para todos hay, como minímo, dos caminos (sin contar los atajos).

Esa experiencia la transformé en un creencia que resulto muy útil: todos los problemas tienen múltiples soluciones.

Creer que la primer solución es la única, la correcta o la mejor, puede trar más inconvenientes que aportes. La próxima vez que encuentres una respuesta, preguntate “¿Qué otra alternativa hay para esto?”. Tal vez te sorprendas.

Preguntar para avanzar

PREGUNTA

¿Qué pasaría si rumbo a tu objetivo llegas a la conclusión de que ya no hay nada más por hacer? ¿Qué posibilidades quedarían sin ser descubiertas?

¿Cuál te parece que podría ser la mejor forma para no cerrar los caminos? ¿Qué harías diferente en lugar de declarar que ya está todo dicho y hecho? ¿Cómo sería la historia si, en lugar de llegar concluir que ya están agotadas las opciones, te hicieras una pregunta extra?

¿Qué más podría probar? ¿Qué me está faltando aprender? ¿Quién puede colaborar conmigo? ¿Qué hubiera hecho un gran líder en mi situación? ¿Cómo sería esa solución perfecta para lograr superar los obstáculos?

¿Qué pasaría si te hicieras la pregunta acertada?

Arriesgate, pero no tanto

ARRIESGATE

Anímate, todo puede pasar. Esa era la invitación de mi post Un problema químico. Un desafío a arriesgarte y dar el salto que te llevará a tus objetivos.

Hoy quiero agregar algo que a mi me funciona. Arriesgarme, pero pensando en los detalles. Arriesgar implica poner algo en riesgo, pero no tiene que ser todo. Es como al escalar, hay que usar arnés y saber dónde vas a colocar la próxima estaca.

Definí cuáles son los Tres pasos principales y dedícate a Planificar, la próxima acción (también asegúrate se muevan como un Espiral ascendente ). Después da ese salto, quizás de te des cuenta que te fabricaste unas alas.

 

 

Pero qué interesante

PERO

“Nos tocaron buenos días de playa, pero justo llovió el último día”. Cada vez que usamos un ‘pero’ estamos contraponiendo una idea diferente a la que expresábamos con anterioridad. “Lo logré, pero no quedó como esperaba”.

Ampliamos lo que decímos, pero solemos desvalorizar lo antedicho al mismo tiempo. “Estoy avanzando, pero siento que todavía falta”. Esto es propio de una conjunción adversativa, pero sin darnos cuenta, trasladamos el foco a ese aspecto negativo.

Pero mi propuesta es que lo utilicemos de otro modo. A principio de la oración, sin referirse a otra anterior. “¡Pero mirá todo lo avancé!”. Eso da énfasis o refuerza de expresión a lo que se dice. Pongamos el foco en lo positivo.

Pero ¡qué buen idea! ¿no?

Un problema químico

NOH3

Estamos en camino. Progresando en las acciones mínimas que construyen los logros. Avanzando en un ESPIRAL ASCENDENTE cuando, en nuestra mente, surge una nueva idea. Creativa, novedosa y, sobretodo, diferente a lo planeado.

Pensamos en que podríamos llevarla a cabo, pero entonces ocurre: los miedos (al fracaso, al error, a la vergüenza, a la indiferencia, etc) llenan el cuerpo de grandes cantidades de Nitrato de Hacerlo.

El “Ni trato” inmoviliza. Censura la acción y mata la idea. Nos impide intentar, probar, aprender, sorprendernos. Es un químico que pone en riesgo nuestra propia capacidad de crear y experimentar.

Se contrarresta con una dosis de Animarse. Todo puede pasar.

Espiral ascendente

HACIA LO ALTO

En mi post Vacilación, por dónde seguir te propuse una forma de averigüar cuál sería tu siguiente paso y que lo dieras sin demora.

Después te compartí un recurso para imaginar el trayecto cuando escribí Planificar, la próxima acción.

Ahora, una aclaración: las acciones “del camino” tienen que sumar, no importa si son pequeñas, significativas o si se demoran. Al final, tienen que acercarte a tu meta. El secreto es crear un espiral ascendente en el cual cada acción te lleve hacia lo alto y hacia adelante.

Estoy convencido de que vas a lograrlo.

Un papelito y tres meses

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Hay un truco sin galera ni varita, pero que parece magia. Por lo menos yo siento que es mágico cada vez que lo aplico.

Buscá un papelito de color y una lapicera negra. Pensá en uno de tus objetivos, el que quieras lograr en los próximos tres meses, y anotalo ahí.  También anotá las primeras acciones que se te vengan a la cabeza que podrían llevarte a lograrlo. Doblalo para que no se vea y guardalo en un lugar seguro, dónde nadie pueda encontarlo. Un cajón, por emplo. Después seguí con tu vida, #seguíenacción

Hasta ahora no me falló, cuando lo hice logré mucho más de lo que esperaba. ¡En tres meses comentá este post para ver cómo te fue!

El tiempo alcanza, y sobra

tiempo sobra

“No tengo tiempo” es una queja que escucho con frecuencia entre los #Creadores . Sin embargo, el tiempo está ahí, corriendo para todos. La dificultad está en cómo lo administramos para no sentir que es insuficiente.

Si te sentís identificado, te propongo que revises tu día y respondas a estas preguntas por cada cosita qué haces: ¿Para qué lo hacés? ¿Qué beneficios te reporta? ¿Está alineado con lo que querés crear? Además, podés buscar algunas ideas para ahorrar tiempo en #Creadoresdetiempo

El tiempo alcanza, y sobra lo que no te acerque al mundo que querés crear para vos.

 

Otro Pareto

PARETO.jpg

Vilfredo Pareto percibió la famosa regla 80/20 (ver video). De aquí, hay quienes dicen que el 80% de los esfuerzos solo producen el 20% de los resultados.

Jugando con esta idea quería sostener que pasamos el 80% del tiempo pensando qué hacer y el 20% haciéndolo, hasta que me arrepentí.

Me pareció mejor una proporción más detallada: pasamos el 60% soñando, el 30% planificando y solo el 10% haciendo.

Mi propuesta: demos vuelta la tortilla. Seamos efectivos. Soñemos el 10%, lo justo para elegir qué queremos. Planifiquemos el 30%, para generar las estrategias que nos llevarán al éxito. Actuemos el 60%. La regla 10/30/60.

O mejor, actuemos al máximo posible.